
Disfruta de las mejores playas y calas de País Vasco en una experiencia costera inolvidable.
El País Vasco, o Euskadi, es una tierra de contrastes poderosos y una identidad inconfundible. Es una región que mira al mar Cantábrico con una costa escarpada y salvaje, salpicada de pueblos pesqueros con encanto y playas que son paraísos para los surfistas. Hacia el interior, el verde intenso de sus valles y montañas esconde caseríos tradicionales ('baserris') y una cultura profundamente arraigada. Sus ciudades son un ejemplo de transformación y vanguardia: Bilbao ha pasado de ser un motor industrial a un referente mundial de arte con el Museo Guggenheim, mientras que San Sebastián (Donostia) es la capital indiscutible de la alta cocina, un edén gastronómico donde los 'pintxos' son una forma de vida. Visitar Euskadi es descubrir una cultura ancestral, un idioma (el euskera) que es un tesoro lingüístico y una pasión por la comida que se siente en cada bar y restaurante.
** Sube los 241 escalones de esta ermita sobre un islote rocoso, un lugar mágico y escarpado que se hizo mundialmente famoso como 'Rocadragón' en 'Juego de Tronos'. Las vistas son impresionantes.
** Explora la costa y descubre pueblos pesqueros con encanto como **Getaria** (cuna de Elkano y Balenciaga) o **Lekeitio**. En Zumaia, admira el 'Flysch', unas espectaculares formaciones rocosas de láminas verticales que se adentran en el mar, un libro abierto de la historia de la Tierra.
** Atrévete a surfear o simplemente observa a los expertos en algunas de las mejores olas de Europa. Mundaka es famosa por su ola de izquierda, una de las más largas del mundo, y Zarautz por su larguísima playa y su gran ambiente surfero.
** Adéntrate en el interior para hacer senderismo por estos macizos montañosos, cuna de la mitología vasca y refugio de bosques de hayas y robles.
El tiempo en el País Vasco es muy variable y puede cambiar rápidamente. Es recomendable llevar siempre un paraguas o un chubasquero, incluso en verano ('el sirimiri' es una lluvia fina y constante). El aparcamiento en el centro de San Sebastián y Bilbao puede ser muy complicado y caro; es preferible usar el transporte público. Para comer pintxos, lo habitual es pedir en la barra y comer de pie, moviéndose de un bar a otro.