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Alta Francia, la región más septentrional de la Francia continental, es una tierra de contrastes forjada por la historia, la industria y una naturaleza sorprendente. Sus paisajes llanos guardan las profundas cicatrices y los conmovedores memoriales de la Primera Guerra Mundial. Su pasado industrial se ha reinventado en lugares como el museo Louvre-Lens, y su herencia flamenca es palpable en la arquitectura de Lille y en sus tradiciones. Desde los majestuosos acantilados de la Costa de Ópalo hasta la bahía de Somme, pasando por sus catedrales góticas y sus carnavales bulliciosos, es una región de una calidez humana inesperada, con un fuerte carácter y una cultura festiva.
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La cocina de Alta Francia es generosa, reconfortante y con claras influencias flamencas. Es una cocina de la tierra y el mar, donde la cerveza a menudo reemplaza al vino en las recetas, y el queso Maroilles y la achicoria son ingredientes estrella.
Un estofado de ternera cocinado a fuego lento durante horas en cerveza (generalmente una cerveza tostada o 'brune'), con cebolla y pan de especias untado con mostaza.
El plato de pub por excelencia. Una rebanada de pan tostado empapada en cerveza y cubierta con abundante queso cheddar (o Maroilles) fundido, a menudo con jamón y un huevo frito encima.
Aunque se encuentra en toda Francia, aquí es una institución. Se sirven en una gran marmita, tradicionalmente cocinados con vino blanco, apio y cebolla, y acompañados de patatas fritas de doble fritura.
Un entrante típico de Picardía. Una crêpe salada rellena de jamón, champiñones y chalotas, cubierta con nata y queso y gratinada al horno.
El queso más famoso de la región, con un potente aroma pero un sabor más suave de lo que sugiere su olor. Se disfruta solo o como ingrediente clave en platos como la 'tarte au Maroilles'.
La bebida regional por excelencia. Con más de 100 cervecerías, la región es famosa por sus 'Bières de Garde', cervezas de fermentación alta, y una creciente escena de cervezas artesanales.
Un aguardiente tradicional elaborado a partir de cereales y aromatizado con bayas de enebro, que se disfruta como digestivo. La destilería de Houlle es una de las últimas en producirlo de forma artesanal.
Un gofre fino y ovalado, relleno de una pasta dulce de azúcar, mantequilla y vainilla o vergeoise (azúcar moreno). Una especialidad de Lille.
Un postre ligero y elegante hecho de dos merengues unidos y recubiertos de nata montada, y luego cubiertos con virutas de chocolate.
Unos caramelos duros con sabor a menta y con una franja de azúcar caramelizado. Su nombre ('tonterías') se debe a un error de fabricación que resultó ser un éxito.
Un brioche tierno cubierto simplemente con mantequilla y vergeoise (un azúcar moreno típico de la región) que se derrite en el horno creando un delicioso caramelo.
La región es famosa por sus tradiciones festivas multitudinarias y sus grandes eventos culturales y deportivos.
Enero a Marzo.
Uno de los carnavales más famosos y desenfrenados de Francia. Durante varias semanas, los participantes ('carnavaleux') desfilan por las calles con disfraces coloridos y paraguas, cantando y siguiendo a la banda de música, con el famoso 'lanzamiento de arenques' desde el balcón del ayuntamiento como punto culminante.
Primer fin de semana de septiembre.
El mercadillo más grande y famoso de Europa. Millones de visitantes invaden Lille para buscar gangas, pasear por los puestos de anticuarios y disfrutar del ambiente festivo, comiendo los tradicionales 'moules-frites' (mejillones con patatas fritas).
Febrero.
La carrera de motos sobre arena más grande del mundo, que reúne a más de mil pilotos profesionales y aficionados en la playa de Le Touquet para un espectáculo impresionante.
Principios de julio.
Un importante festival de música pop-rock que se celebra en el marco incomparable de la Ciudadela de Arras, atrayendo a grandes estrellas internacionales.
Un conjunto de 23 campanarios en la región, que simbolizan el poder cívico en la Edad Media. Incluye los de Lille, Arras, Calais y Dunkerque.
Reconocida como una obra maestra del arte gótico por la coherencia de su planta, la belleza de su alzado interior y su inteligente programa escultórico.
Un paisaje cultural que testimonia tres siglos de extracción de carbón, con escombreras, pozos mineros, estaciones de tren y ciudades obreras.
La ciudadela de Arras es el ejemplo más destacado en la región de la obra del ingeniero militar de Luis XIV.
Un sitio transnacional recientemente inscrito que incluye numerosos cementerios y memoriales en la región, como el Memorial Nacional Canadiense de Vimy y el Memorial de Thiepval.
La primavera tardía y el verano (de mayo a septiembre) ofrecen el clima más agradable y soleado, ideal para disfrutar de la costa y las actividades al aire libre. El final del verano permite vivir la famosa Braderie de Lille (septiembre). El invierno es la época del Carnaval de Dunkerque, una experiencia única a pesar del frío. El otoño puede ser gris y lluvioso, pero es una buena época para disfrutar de la gastronomía y los museos con menos gente.
El tiempo puede ser muy cambiante e impredecible durante todo el año, especialmente en la costa; es imprescindible llevar ropa para la lluvia y el viento. Para la Braderie de Lille, es absolutamente necesario reservar alojamiento con muchos meses, incluso un año, de antelación. Muchas playas de la Costa de Ópalo son de guijarros y el agua del Canal de la Mancha está fría incluso en verano.