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Las Islas Baleares son un archipiélago de ensueño en el corazón del Mediterráneo, donde cada isla posee un alma distinta. Mallorca, la más grande, es un continente en miniatura que combina la majestuosidad de la Sierra de Tramuntana con playas familiares y una capital, Palma, llena de vida e historia. Menorca, la Reserva de la Biosfera, es un remanso de paz con calas vírgenes y un paisaje rural protegido. Ibiza es el epicentro mundial de la música electrónica y la vida nocturna, pero también esconde pueblos con encanto y un interior bohemio. Y Formentera, la hermana pequeña, es el paraíso caribeño de Europa, accesible solo por mar, con playas de arena blanca y aguas de un azul irreal. Las Baleares son un destino de contrastes, donde se puede encontrar desde la fiesta más exclusiva hasta el silencio más absoluto.
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Ibiza Town estará disponible próximamente con información completa y detallada.
Mahón estará disponible próximamente con información completa y detallada.
Ciutadella estará disponible próximamente con información completa y detallada.
Las fiestas en las Baleares combinan tradiciones ancestrales, especialmente ligadas a los caballos y al fuego, con las fiestas más modernas y famosas del planeta.
23 y 24 de junio.
La fiesta más emblemática de las Baleares. Los caballos de raza menorquina y sus jinetes ('caixers') son los protagonistas, entrando en la plaza del pueblo y saltando entre la multitud ('jaleo'). Una explosión de tradición y emoción.
Mayo/Junio (Openings) y Septiembre/Octubre (Closings).
Las discotecas más famosas del mundo (Ushuaïa, Hï Ibiza, Pacha, Amnesia) marcan el inicio y el fin de la temporada de verano con fiestas legendarias que atraen a los mejores DJs y a miles de personas de todo el globo.
Mayo (Sóller) y Agosto (Pollença).
Espectaculares simulacros de batallas que conmemoran las luchas históricas contra los piratas sarracenos. Las calles se llenan de gente vestida de época, ruido de trabucos y un ambiente festivo increíble.
Víspera de Sant Joan (23 de junio) y Sant Antoni (16 de enero).
Una noche mágica en muchos pueblos, especialmente en Mallorca. Se encienden hogueras y los 'correfocs' con sus 'dimonis' (diablos) toman las calles en un espectáculo de fuego, música y baile.
La cocina balear es la esencia del Mediterráneo. Es una cocina de producto, marcada por la estacionalidad, con recetas sencillas pero sabrosas que aprovechan lo mejor de la huerta, el campo y, por supuesto, el mar.
Un embutido crudo curado de cerdo, condimentado con pimentón, que le da su característico color rojo. Se consume untada en pan, frita o como ingrediente en muchos platos.
El plato de lujo de Menorca. Un guiso caldoso y sabroso de langosta, tradicionalmente servido en una cazuela de barro. Un auténtico manjar marinero.
Un plato tradicional y contundente. Una fritura de carne (generalmente de cordero) y asadura, con patatas, pimientos rojos e hinojo. Un plato con mucha historia.
La versión mallorquina del pisto o la ratatouille. Un plato vegetariano a base de capas de patata, berenjena y pimiento rojo fritos, todo cubierto con salsa de tomate.
Literalmente 'arroz sucio'. Un arroz caldoso y especiado hecho con carne de caza, setas y verduras de temporada. Un plato de interior, sabroso y potente.
El plato más auténtico de Ibiza. Se sirve en dos partes: primero el pescado (generalmente de roca) hervido con patatas y cubierto con un alioli suave, y después el arroz a banda cocinado con el caldo del pescado.
El licor emblemático de Ibiza, elaborado a partir de la destilación de diversas plantas y hierbas aromáticas como el anís, el tomillo y el romero. Se toma frío como digestivo después de las comidas.
La bebida por excelencia de las fiestas de Menorca. Es una mezcla refrescante y sencilla de ginebra local (Gin Xoriguer) con limonada, servida muy fría. Imprescindible en las celebraciones de Sant Joan.
Un licor oscuro y denso con un característico sabor amargo y dulce. Se elabora con quina y genciana y se suele tomar como aperitivo, solo o con sifón, para abrir el apetito.
Las islas cuentan con varias denominaciones de origen, produciendo vinos tintos y blancos de calidad a partir de variedades locales como Manto Negro o Moll. Las bodegas de Binissalem en Mallorca son las más reconocidas.
Otro licor tradicional de Ibiza, elaborado con las flores y hojas del tomillo. Es más dulce y aromático que las hierbas, y se consume como digestivo.
Una ginebra artesanal de Mahón (Menorca) con Denominación de Origen. Se destila en alambiques de cobre con un método tradicional y es la base de la famosa Pomada.
El dulce más icónico de Mallorca. Una masa hojaldrada, dulce y fermentada, horneada en forma de espiral. Puede ser 'lisa' (sin relleno) o rellena de cabello de ángel, crema o sobrasada.
Un postre de aprovechamiento ibicenco. Similar a un pudin, se elabora con las ensaimadas del día anterior, leche, huevos, azúcar y canela.
Pequeños dulces de Menorca en forma de flor de cinco pétalos, hechos con manteca, azúcar y yema de huevo. Se deshacen en la boca.
Unos bollitos esponjosos y ligeros hechos con patata hervida en lugar de harina, típicos del pueblo de Valldemossa. Ideales para una merienda con chocolate caliente.
Un paisaje espectacular donde la naturaleza y la acción humana han convivido en armonía durante siglos, con terrazas de cultivo, sistemas de gestión del agua y pueblos de piedra seca.
Un reconocimiento doble que incluye el recinto fortificado de Dalt Vila, la necrópolis púnica de Puig des Molins, el poblado fenicio de Sa Caleta y las praderas de Posidonia Oceánica, vitales para el ecosistema marino.
Toda la isla fue declarada Reserva de la Biosfera por su excepcional equilibrio entre las actividades humanas y la conservación de un patrimonio natural y paisajístico único.
Patrimonio Cultural Inmaterial. Un canto gregoriano de origen medieval que se representa en las iglesias de Mallorca durante la Misa del Gallo en Nochebuena. Un momento solemne y sobrecogedor.
La primavera tardía (mayo-junio) y el final del verano (septiembre) son los mejores momentos, con temperaturas perfectas, menos aglomeraciones y el mar a una temperatura agradable. Julio y agosto son temporada altísima, ideal para quienes buscan la máxima animación, pero con precios más elevados. El otoño y el invierno son perfectos para el senderismo, el cicloturismo y disfrutar de las islas con una calma absoluta y a precios mucho más bajos.
Durante el verano, es imprescindible reservar alojamiento, coches de alquiler y hasta restaurantes con mucha antelación, especialmente en Ibiza y Formentera. Las carreteras de la Sierra de Tramuntana son estrechas y con muchas curvas, conduce con precaución. En Ibiza, el coste de las entradas a las discotecas y las consumiciones puede ser muy elevado. Infórmate antes. Se aplica una 'Ecotasa' o impuesto de turismo sostenible por noche y persona en el alojamiento.
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