Préparer l'expérience...
Melilla es una joya sorprendente y una de las grandes desconocidas de España. Asomada al Mediterráneo en la costa norte de África, es una ciudad que fusiona de manera única la historia militar europea con la exuberancia arquitectónica del modernismo. Su corazón es 'Melilla La Vieja', una imponente ciudadela amurallada que ha sido fortaleza durante más de 500 años, con fosos, baluartes y unas vistas espectaculares. Pero al cruzar sus murallas, Melilla se transforma en un museo al aire libre del modernismo y el Art Decó, con más de 900 edificios catalogados, muchos de ellos obra de Enrique Nieto, un discípulo de Gaudí. Es, además, un ejemplo excepcional de convivencia, donde las comunidades cristiana, musulmana, hebrea e hindú coexisten desde hace décadas. Visitar Melilla es descubrir una fortaleza inexpugnable, pasear por un 'ensanche' de una belleza arquitectónica inesperada y sentir el pulso de una ciudad donde se cruzan continentes y culturas.
Descubre las ciudades más fascinantes de Melilla
Las festividades en Melilla son un fiel reflejo de su multiculturalidad, celebrando con igual importancia las principales fiestas de las cuatro grandes comunidades religiosas.
Febrero.
Una fiesta muy participativa con concursos de disfraces ('tipos'), pasacalles y las actuaciones de las comparsas y chirigotas locales, con un humor muy particular.
Semana Santa.
De tradición andaluza, las cofradías de Melilla procesionan por las calles del centro y tienen uno de sus momentos más especiales al pasar por el interior de la ciudadela amurallada.
17 de septiembre.
La gran fiesta institucional de la ciudad, que conmemora la fecha en que fue conquistada para la Corona de Castilla en 1497. Se celebran actos cívico-militares y culturales.
Variable.
La ciudad celebra las grandes festividades de todas sus comunidades. Se puede vivir el final del Ramadán con la comunidad musulmana, la festividad del Yom Kipur con la comunidad hebrea o el Diwali (festival de las luces) con la comunidad hindú.
La gastronomía melillense es una fusión deliciosa de la cocina española, especialmente andaluza, con las influencias de la cocina marroquí. El pescado y el marisco frescos son los reyes, y el uso de especias y tés es una seña de identidad.
La calidad del pescado es excepcional. Disfruta de un buen mero, pargo, voraz o sargo simplemente cocinado a la plancha con ajo y perejil. Un manjar.
Con clara influencia andaluza, una buena fritura de boquerones, calamares o salmonetes frescos es un clásico de los bares y restaurantes de la ciudad.
Trozos de carne (generalmente pollo o ternera) adobados en una mezcla de especias árabes (comino, cúrcuma, pimentón..) y asados a la brasa. Irresistibles.
Una delicia de origen marroquí. Un pastel de hojaldre relleno de pollo desmenuzado, almendras y una mezcla de especias agridulces, espolvoreado con azúcar glas y canela.
Dos platos fundamentales de la cocina marroquí muy presentes en Melilla. La harira es una sopa nutritiva y especiada, y el cus-cús de verduras y carne es un plato habitual de los viernes.
Debido a su ubicación y multiculturalidad, el té verde con hierbabuena (menta) es una bebida social extremadamente popular. Se sirve muy caliente, dulce y en pequeños vasos de cristal.
El consumo de cerveza fría, principalmente marcas nacionales, es un pilar de la vida social en bares y terrazas, al igual que en el resto de España, especialmente para acompañar tapas.
En las pastelerías de la ciudad encontrarás una gran variedad de dulces de influencia marroquí y sefardí, como los 'briouats' de almendra y miel, los 'cuernos de gacela' o los 'pestiños'.
Canutillos de masa frita y crujiente, rellenos de crema pastelera. Un dulce tradicional español muy popular en la ciudad.
Debido al clima, hay una gran tradición de heladerías artesanas que ofrecen sabores clásicos y otros más innovadores.
La primavera y el otoño son las mejores épocas, con temperaturas muy agradables para pasear y disfrutar de la ciudad. El verano es caluroso pero la brisa marina suaviza el ambiente, siendo ideal para disfrutar de las playas. El invierno es muy suave y soleado, perfecto para una escapada tranquila.
Melilla es una ciudad muy segura. Al ser un puerto franco, ofrece ventajas para ciertas compras (alcohol, tabaco, perfumería). Para acceder a Melilla desde la península, se puede hacer en avión (vuelos desde Madrid, Málaga, Almería..) o en ferry (desde Málaga o Almería). Es importante llevar siempre la documentación (DNI o pasaporte) ya que, aunque es territorio español, se encuentra en otro continente.
Planifiez votre voyage et découvrez tout ce que cette incroyable région a à offrir.