
Explora los sabores auténticos de Melilla en una experiencia gastronómica inolvidable.
Melilla es una joya sorprendente y una de las grandes desconocidas de España. Asomada al Mediterráneo en la costa norte de África, es una ciudad que fusiona de manera única la historia militar europea con la exuberancia arquitectónica del modernismo. Su corazón es 'Melilla La Vieja', una imponente ciudadela amurallada que ha sido fortaleza durante más de 500 años, con fosos, baluartes y unas vistas espectaculares. Pero al cruzar sus murallas, Melilla se transforma en un museo al aire libre del modernismo y el Art Decó, con más de 900 edificios catalogados, muchos de ellos obra de Enrique Nieto, un discípulo de Gaudí. Es, además, un ejemplo excepcional de convivencia, donde las comunidades cristiana, musulmana, hebrea e hindú coexisten desde hace décadas. Visitar Melilla es descubrir una fortaleza inexpugnable, pasear por un 'ensanche' de una belleza arquitectónica inesperada y sentir el pulso de una ciudad donde se cruzan continentes y culturas.
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La gastronomía melillense es una fusión deliciosa de la cocina española, especialmente andaluza, con las influencias de la cocina marroquí. El pescado y el marisco frescos son los reyes, y el uso de especias y tés es una seña de identidad.
La calidad del pescado es excepcional. Disfruta de un buen mero, pargo, voraz o sargo simplemente cocinado a la plancha con ajo y perejil. Un manjar.
Con clara influencia andaluza, una buena fritura de boquerones, calamares o salmonetes frescos es un clásico de los bares y restaurantes de la ciudad.
Trozos de carne (generalmente pollo o ternera) adobados en una mezcla de especias árabes (comino, cúrcuma, pimentón..) y asados a la brasa. Irresistibles.
Una delicia de origen marroquí. Un pastel de hojaldre relleno de pollo desmenuzado, almendras y una mezcla de especias agridulces, espolvoreado con azúcar glas y canela.
Dos platos fundamentales de la cocina marroquí muy presentes en Melilla. La harira es una sopa nutritiva y especiada, y el cus-cús de verduras y carne es un plato habitual de los viernes.
Debido a su ubicación y multiculturalidad, el té verde con hierbabuena (menta) es una bebida social extremadamente popular. Se sirve muy caliente, dulce y en pequeños vasos de cristal.

El consumo de cerveza fría, principalmente marcas nacionales, es un pilar de la vida social en bares y terrazas, al igual que en el resto de España, especialmente para acompañar tapas.
Descubre la guía completa con historia, itinerarios detallados, consejos prácticos y toda la información que necesitas.
Ver guía completaLa calidad del pescado es excepcional. Disfruta de un buen mero, pargo, voraz o sargo simplemente cocinado a la plancha con ajo y perejil. Un manjar.
Con clara influencia andaluza, una buena fritura de boquerones, calamares o salmonetes frescos es un clásico de los bares y restaurantes de la ciudad.
Trozos de carne (generalmente pollo o ternera) adobados en una mezcla de especias árabes (comino, cúrcuma, pimentón..) y asados a la brasa. Irresistibles.
Debido a su ubicación y multiculturalidad, el té verde con hierbabuena (menta) es una bebida social extremadamente popular. Se sirve muy caliente, dulce y en pequeños vasos de cristal.
En las pastelerías de la ciudad encontrarás una gran variedad de dulces de influencia marroquí y sefardí, como los 'briouats' de almendra y miel, los 'cuernos de gacela' o los 'pestiños'.
Melilla es una ciudad muy segura. Al ser un puerto franco, ofrece ventajas para ciertas compras (alcohol, tabaco, perfumería). Para acceder a Melilla desde la península, se puede hacer en avión (vuelos desde Madrid, Málaga, Almería..) o en ferry (desde Málaga o Almería). Es importante llevar siempre la documentación (DNI o pasaporte) ya que, aunque es territorio español, se encuentra en otro continente.
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